12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres.
Hemos visto el sutil intento de esta bestia de engañar a los escogidos e imitar la obra de Cristo. Ahora en el verso 12 esta segunda bestia se identifica con la primera bestia y ejerce su autoridad. Esta bestia utiliza la autoridad de la primera bestia con el fin de hacer que «la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.»
EL CARÁCTER RELIGIOSO DE LA SEGUNDA BESTIA
Luego, en el verso 13 dice que hace grandes señales. La idea de la imitación falsa continúa adelante y el carácter religioso de esta segunda bestia se nos aclarará en este verso.
En primer lugar, se dice que hace grandes señales. Esto lo convierte en una falsificación satánica del verdadero profeta Moisés, que también realizó señales (Éx. 4:17, 30; 10:2)
En segundo lugar, se dice que «hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres.» – lo que la convierte en una falsificación del verdadero profeta Elías, que hizo lo mismo (I Rey. 18:38-39; II Rey. 1:10-14). Las alusiones a Moisés y Elías no pueden ser accidentales, dada la alusión similar a ellos en relación con los dos testigos de 11:3-12, que, en conjunto, representan a la iglesia (cf. Lc. 9:54). En el 11:5 se describe de los dos testigos que «de su boca sale fuego«. Allí el fuego indica el hablar de la palabra de Dios que convence y juzga a los pecadores.
CONCLUSIÓN
Por lo tanto, el fuego representa el hablar de la verdadera palabra de Dios que juzga a los pecadores, y aquí la bestia se hace pasar por portavoz de la verdad pero es un falso profeta y un falso maestro. Esto es parte de lo que Cristo profetizó en Mateo 24:24: «Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.». Entonces, esta segunda bestia es una falsificación de la iglesia y del Espíritu que le da poder y mora en ella. El hecho de que se aluda a una amenaza interna por parte de un «falso apóstol» resulta evidente al notar que la autoridad de la segunda bestia está modelada sobre las credenciales de autoridad de los apóstoles de Cristo.
Veamos unos momentos las similitudes en cuanto a los apóstoles y vamos comparando con estos versos:
- Es un sucesor de su maestro tanto en el ministerio como en la autoridad – Hch. 1:1-11; Ap. 13:12a
- El intento de persuadir a otros para que adoren al maestro está inextricablemente ligado a su resurrección – Hch. 2:22-41; Ap. 13:12b, 14b, y finalmente
- «señales» milagrosas se realizan como manifestaciones concretas de autoridad -Hch. 2:443; 5:12; 15:12; Ap. 13:13
Daniel advierte en el 11:30-39 que un engañador de los últimos días se infiltrará en la iglesia y apartará a la gente de Dios. Cuando los supuestos maestros cristianos toman sus principales referencias de la cultura circundante en lugar de la palabra de Dios, corrompen espiritualmente a la comunidad del pacto al animarla a vivir según las normas y una fe que en última instancia se oponen al reino de Dios y de Cristo.
30 Porque vendrán contra él naves de Quitim, y se desanimará. Volverá y se enfurecerá contra el pacto santo y actuará contra él; volverá, pues, y favorecerá a los que abandonen el pacto santo. 31 Y de su parte se levantarán tropas, profanarán el santuario fortaleza, pondrán fin al sacrificio perpetuo y establecerán la abominación de la desolación. 32 Con halagos corromperá a los que obran inicuamente hacia el pacto, pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará.
33 »Los entendidos entre el pueblo instruirán a muchos. Sin embargo, durante muchos días caerán a espada y a fuego, en cautiverio y despojo. 34 Cuando caigan, recibirán poca ayuda, y muchos se unirán a ellos hipócritamente. 35 También algunos de los entendidos caerán, a fin de ser refinados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin. Porque aún está por venir el tiempo señalado.
36 »El rey hará lo que le plazca, se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses dirá cosas horrendas. Él prosperará hasta que se haya acabado la indignación, porque lo que está decretado se cumplirá. 37 No le importarán los dioses de sus padres ni el favorito de las mujeres, tampoco le importará ningún otro dios, porque él se ensalzará sobre todos ellos.
38 »En su lugar honrará al dios de las fortalezas, un dios a quien sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, piedras preciosas y cosas de gran valor. 39 Actuará contra la más fuerte de las fortalezas con la ayuda de un dios extranjero. A los que lo reconozcan colmará de honores, los hará gobernar sobre muchos y repartirá la tierra por un precio.
REFLEXIONANDO

Amados hermanos y hermanas: la vigilancia espiritual no es una opción, sino un deber derivado de nuestra total dependencia de la Sola Scriptura. Como enseñaba Calvino, el corazón humano es una «fábrica de ídolos» y, sin el ancla de la Palabra, somos fácilmente arrastrados por vientos de doctrina que apelan a nuestras emociones o deseos carnales.
El creyente verdadero no descansa en una seguridad pasiva. La advertencia de Cristo y los apóstoles es clara: el engaño más peligroso no viene de fuera, sino que se infiltra en el púlpito con una apariencia de piedad. Los falsos profetas rara vez niegan la Biblia abiertamente; más bien, la tuercen, diluyen el pecado o sustituyen la gloria de Dios por el bienestar del hombre. Mantenerse alerta es un acto de amor a la Verdad y de preservación de la pureza de la Iglesia, que es la esposa de Cristo.
El apóstol Pedro nos advierte en su Primera Carta (I Pedro 5:8-9) diciendo:
8 Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. 9 Pero resístanlo firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en sus hermanos en todo el mundo.
El llamado es a la sobriedad espiritual. No podemos ser perezosos en el estudio de las Escrituras. Un creyente que no conoce la sana doctrina es una presa fácil para el error.
¡Estemos despiertos! La noche está avanzada y el Señor viene. Que nos encuentre no durmiendo en el error, sino firmes en la fe una vez entregada a los santos.


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