2 Estaba encinta, y gritaba* por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz.
Ya hemos establecido que esta mujer representa a la comunidad de los santos del AT y del NT, que esperaban la Venida del Mesías. Ahora, se nos muestra que esta mujer esta a punto de dar a luz y esta sufriendo esos dolores.
Aunque la historia ha estado repleta de múltiples opiniones, tanto del sector evangélico como del católico, creemos que el enfoque principal no es alguien, como por ejemplo, María, sino la comunidad de fe, de la cual vendría la descendencia real, el Mesías, el Cristo, el Ungido de Dios.

Esto lo vemos ya desde el verso 1, y luego al analizar todo el capítulo por delante. Esta mujer es perseguida y huye al desierto, además, se nos dice que tiene otros descendientes a parte del Mesías, descendientes que son descritos como cristianos fieles.
LOS DOLORES DE PARTO
Estos dolores se refieren a la persecución de la comunidad del pacto y de la línea mesiánica durante los tiempos del Antiguo Testamento, y, especialmente, en el periodo intertestamentario que precede al nacimiento de Cristo.
La idea de la persecución se expresa en la frase «el sufrimiento» que literalmente significa «siendo atormentado» – «και βασανιζομενη τεκειν» (basanizomene tekein).
Este verbo «basanizo» se utiliza en el Nuevo Testamento para el sufrimiento del castigo, la prueba y la persecución, como en Mateo 8:29; Mr. 5:7; 6:48; Lc. 8:28; y II P. 2:8.
La sugerencia es que la mujer está siendo atormentada y sufriendo mientras intenta dar a luz, lo que encaja con una imagen de la comunidad judía fiel perseguida en el periodo previo al nacimiento de Cristo. Era una prueba para seguir esperando la gran liberación que el Mesías traería finalmente en Su venida -cf. Lucas 2:25-38. En Juan 16:19-22, Cristo compara el dolor de Sus discípulos por Su inminente muerte con el de una mujer a punto de dar a luz que «tiene aflicción» y está a punto de dar a luz. Allí en consonancia con Apocalipsis 12:2, los discípulos representan a la madre, la comunidad mesiánica, en cuyo seno nació el Cristo crucificado, y que más tarde presentaría al mundo al Cristo resucitado. Sin embargo, en Apocalipsis 12:2 se piensa en el primer nacimiento de Cristo y no en este posterior nacimiento en resurrección.
25 Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron para cumplir por Él el rito de la ley, 28 Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo: 29 «Ahora, Señor, permite que Tu siervo se vaya En paz, conforme a Tu palabra; 30 Porque mis ojos han visto Tu salvación 31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; 32 Luz de revelación a los gentiles, Y gloria de Tu pueblo Israel». 33 Y los padres del Niño estaban asombrados de las cosas que de Él se decían. 34 Simeón los bendijo, y dijo a Su madre María: «Este Niño ha sido puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, 35 y una espada traspasará aun tu propia alma, a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones». 36 Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, 37 y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. 38 Llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Lucas 2:25-38 (NBLA)
Mis hermanos, lo otro que debemos notar es el hecho de que la ramera del capítulo 17 es un símbolo de la comunidad incrédula, aquí la figura contrastante de la mujer justa debe representar a la comunidad creyente.
Leamos Isaías 7:10-14: «10 El Señor habló de nuevo a Acaz: 11 «Pide para ti una señal del Señor tu Dios que sea tan profunda como el Seol o tan alta como el cielo». 12 Pero Acaz respondió: «No pediré, ni tentaré al Señor». 13 Entonces Isaías dijo: «Oigan ahora, casa de David: ¿Les parece poco cansar a los hombres, que también cansarán a mi Dios? 14 Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Miren, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.» – al leer este pasaje vemos que se verá una señal tan alta como el cielo, la virgen quedará embarazada y dará a luz un hijo.
En Apocalipsis 12:1-2, aparece una señal en el cielo: una mujer esta embarazada y da a luz un hijo. En Isaías 26:17 -27:1, Israel también está de parto, pero no da a luz, pero llegará el día en que las cosas cambiarán (se supone que en ese día Israel dará a luz sin problemas), y Dios castigará al dragón que vive en el mar –Ap. 12:1-2, 7-10.
En Isaías 51:2-11, se dice que Sara dio a luz a Israel con dolor, y se afirma que un día Dios restaurará a Israel y en ese día atravesará al dragón – Ap. 12:1-2, 7-10.
Isa 52:2-11 «2 Sal del polvo, levántate, Cautiva Jerusalén. Líbrate de las cadenas de tu cuello, Cautiva hija de Sión. 3 Porque así dice el SEÑOR: «De balde fueron ustedes vendidos y sin dinero serán redimidos». 4 Porque así dice el Señor DIOS: «Mi pueblo descendió a Egipto al principio para residir allí; después los asirios los oprimieron sin motivo. 5 »Y ahora, ¿qué hago Yo aquí», declara el SEÑOR, «viendo que se llevan a Mi pueblo sin causa?». También declara el SEÑOR: «Sus dominadores dan gritos, y sin cesar Mi nombre es blasfemado todo el día. 6 »Por tanto, Mi pueblo conocerá Mi nombre. Así que en aquel día comprenderán que Yo soy el que dice: “Aquí estoy”». 7 ¡Qué hermosos son sobre los montes Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz, Del que trae las buenas nuevas de gozo, Del que anuncia la salvación, Y dice a Sión: «Tu Dios reina»! 8 ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz, A una gritan de júbilo Porque verán con sus propios ojos Cuando el SEÑOR restaure a Sión. 9 Prorrumpan a una en gritos de júbilo, Lugares desolados de Jerusalén, Porque el SEÑOR ha consolado a Su pueblo, Ha redimido a Jerusalén. 10 El SEÑOR ha desnudado Su santo brazo A la vista de todas las naciones, Y todos los confines de la tierra verán La salvación de nuestro Dios. 11 Apártense, apártense, salgan de allí, Nada inmundo toquen. Salgan de en medio de ella, purifíquense, Ustedes que llevan las vasijas del SEÑOR.»

REFLEXIÓN
Todas las profecías del Antiguo Testamento no solo anunciaban la llegada del Mesías, sino lo más importante aún, la restauración de todas las cosas en Cristo. La llegada de un reino eterno, cuyos integrantes serían el pueblo escogido de Dios antes de la fundación del mundo. Sin embargo, nada de esto sucedería sin antes largos periodos de tensión y lucha contra la serpiente antigua, la enemiga de Dios, de Su Cristo y de Su Iglesia. Si bien es cierto, hemos atravesado muchas tribulaciones y aún están por venir otras, Dios reina y seguirá reinando por siempre. Él gobierna sobre todas las cosas, los eventos de la historia y el destino de los impíos y de su amada iglesia. Nada de lo que suceda cambiará los planes de Dios, y eso debe traernos seguridad, confianza, paz y esperanza. El reino de Cristo esta «viniendo» y pronto se hará realidad. ¡¡Gloria a Dios!!


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