12:1-6 «Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. 2 Estaba encinta, y gritaba* por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz. 3 Entonces apareció otra señal en el cielo: Un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas. 4 Su cola arrastró* la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz. 5 Y ella dio a luz un Hijo varón, que ha de regir a todas las naciones con vara de hierro. Su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta Su trono. 6 La mujer huyó al desierto, donde tenía* un lugar preparado por Dios, para ser sustentada allí por 1,260 días.«
Una de las verdades fundamentales de nuestra fe es que Cristo ha derrotado a Satanás con su muerte y resurrección, lo que podemos ver en este capítulo 12 verso 5 y del 7 al 12; pero también lo vemos en textos como Efesios 1:19-21 y que es reafirmado a través de lo que dice Pablo en Efesios 6:10 al 13. Es precisamente por esta derrota que Satanás ha sufrido que los santos son perseguidos. Satanás está haciendo todo el daño que pueda hacer antes de que Dios culmine con la historia. Es verdad que en lo aparente él tiene algunas pequeñas victorias, pero solo son temporales y no definitivas, y todas están totalmente bajo el control soberano de Dios.
La idea central de la exposición de Juan en esta visión es que los creyentes no pueden transigir con el mundo, porque al hacerlo lo hacen con el mismo diablo.
¿QUÉ DESCRIBE ESTE CAPÍTULO?
En su gran mayoría describe el destino de los creyentes durante la era de la iglesia, que es la que aún estamos viviendo hasta el Regreso de Cristo. Esta historia es contada mediante repetidas alusiones al Antiguo Testamento, manteniendo así la unidad orgánica de las Escrituras. Con esto estamos diciendo que: las Escrituras no son la suma de muchas historias, sino la de una sola, la Gran Historia de Redención.
División del capítulo 12
| SECCION 1 | Versos 1 al 6 |
| SECCIÓN 2 | Versos 7 al 12 |
| SECCIÓN 3 | Versos 13 al 17 |
Estas tres secciones son temporal y temáticamente paralelas (dicen lo mismo), narrando desde diferentes perspectivas.

VERSO 1:»Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.«
Los versículos 2 al 6, nos revelarán que esta mujer es una representación de la comunidad fiel, que existía tanto antes como después de la venida de Cristo. Esta identificación se basa en el precedente del Antiguo Testamento, donde el sol, la luna y las once estrellas representan metafóricamente a Jacob, su esposa y once de las tribus de Israel (Gn. 37:9), que se inclinan ante José, que representa la duodécima tribu.
Cantar de los Cantares 6:10 se utilizó en la literatura judía posterior para describir a Israel en términos del sol, la luna y las estrellas, y el Israel restaurado (que en el Apocalipsis se identifica como la iglesia) se describe de forma similar en Isaías 60:19-20.
De hecho, en Isaías una mujer representa a menudo la imagen del Israel restaurado (por ejemplo: 52:2; 54:1-6; 61:10; 60:1-5), y también Isaías 62:3, y 5 profetiza que el Israel restaurado será como una novia con una corona.
El brillo de la apariencia de la mujer vestida de sol – refleja el mismo brillo en el rostro de Cristo (1:16). Su gloria es la gloria reflejada de Cristo. Del mismo modo que el sol, la luna y las estrellas parecen estar lejos de la tierra y son inmunes a la destrucción por parte de cualquier fuerza terrenal, el verdadero Israel (la iglesia) de las épocas del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento es, en última instancia indestructible en la tierra porque su verdadera identidad está en el cielo, como lo infieren la mención de Miguel, el representante y protector celestial de Israel -Daniel 12:11.
LA CORONA EN SU CABEZA
Se define mejor desde el propio Apocalipsis, puesto que representa la participación de los santos en la realeza de Cristo y la recompensa que el verdadero pueblo de Dios recibe a lo largo de los siglos por su victoria sobre la oposición a su fe (es decir, sobre la persecución, las tentaciones de transigir y el engaño; así, 2:10; 3.11; 4:4, 10; cf. 14:14).
El brillo estelar de su apariencia refleja la poderosa y pura luz del sol que surge de la imagen gloriosa de Dios y de Cristo – como en el 1:16; 10:1; 21:23; 22:5.

REFLEXIONANDO
1. ¿Cuáles son las mayores luchas que estás experimentando con la influencia mundana en tu vida? ¿Logras darte cuenta?
2. ¿Ha logrado Satanás inhabilitarte como cristiano ante tu familia, tus vecinos, tus compañeros de trabajo, tu esposo o esposa o ante tus hijos? ¿Logras ver el daño que esto esta haciendo en tu vida y las consecuencias que pudiesen haber en el futuro?
3. ¿De qué maneras piensas que Satanás ha presentado alguna oposición en tu vida espiritual? ¿Crees que ha disminuido tu interés por estudiar las Escrituras, por orar o por tener comunión con otros? ¿De qué maneras logras ver esta oposición en tu propia vida y personalidad?
4. ¿Te has sentido alguna vez totalmente derrotado y sin esperanza? y, ¿cómo podrías reajustar este pensamiento a la luz de la victoria de Cristo sobre todos los poderes del mundo y de Satanás?
5. ¿Te has tomado en serio lo que dijo Pablo en Efesios 6:10-18?


0 comentarios