«Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.»
Para poner en contexto el verso 9, recordemos los versos 7 al 9:
7 Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon, 8 pero no pudieron vencer, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.
Ahora, con el verso 9 podemos comprender lo que dice el verso 8 («ni se halló lugar para ellos en el cielo»). La paradoja es clara, de la misma manera en que el diablo se jactaba de haber arrojado injustamente a parte de los creyentes a la tierra (v.4), ahora él mismo sufre este castigo -«Y fue arrojado el gran dragón«.
¿QUIÉN ES ESTE GRAN DRAGÓN?
El principio de las Escrituras interpretan las Escrituras no podría estar mas claro que aquí, pues es el mismo verso que lo explica diciendo que «es la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás«. La referencia a la serpiente de Génesis 3:1, 14 es directa. Hablamos del antiguo enemigo de Dios, de Cristo y de Su iglesia, Satanás, la serpiente antigua.
Diablo significa «calumniador», y Satanás significa «adversario». Es la forma en la que se nos presenta en Génesis 3, siendo Satanás calumniador como engañador.
Satanás, esta serpiente antigua, calumnió a Dios al poner en duda sus motivos detrás del pacto que hizo con Adán, que incluían estas prohibiciones de comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal -(Gn. 3:5 «Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal».) y engañó a Adán y Eva al sugerirles que rebelarse contra Dios les daría solo beneficios.
Así que, el resto de este capítulo 12 de Apocalipsis nos revelan que la muerte y la resurrección de Cristo han resultado en el decaimiento del poder de engaño del diablo y la supresión de su poder de calumniador. Todo este efecto es que es representado por Miguel y sus ángeles, cuado arrojan al dragón ny sus ángeles del cielo.
REFLEXIONANDO

Nunca debemos olvidar que nuestro enemigo ha sido ya identificado – no podemos vivir la fe si desconocemos o nos abstraemos de esta realidad siempre presente: Satanás intentando destruirnos. Pareciera ser que en los círculos mas reformados el tema y la discusión consciente de quien es nuestro enemigo ya no fuese necesaria, o a muchos les parece inapropiado hablar de este tema y prefieren hablar mas de teología, historia, Juan Calvino o las 5 Solas. Mientras, Satanás sigue ganando terreno mimetizándose entre las redes sociales, sus reels, sus ídolos, la moda, la política y el mundo de las ideas pos modernas.
El poder contra el que luchamos no es uno desconocido, sino el mismo de siempre, con el mismo carácter, el mismo anhelo de destrucción y el mismo odio por Cristo y su iglesia.
Apocalipsis 12, nos recuerda que Satanás ya fue derrotado en la primera venida de Cristo, el hombre fuerte ya fue atado. Pablo dice que: «… y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» – Col. 2.15 (RV60)
TRABAJO PERSONAL
¿Podrías realizar un examen honesto de tu vida al punto de llegar a reconocer donde se están librando las batallas mas fuertes en ti? Si, lo haces – acá van algunos consejos:
- Anótalos uno por uno en alguna hoja de cuaderno personal
- Llévalos delante del Señor uno por uno, confesando cuando sea necesario o clamando por ayuda espiritual.
- Confecciona un plan para combatir al enemigo, a través de periodos disciplinados de oración y lectura diaria de las Escrituras.
- Si te sientes sobrepasado en alguna área delicada de tu vida, acude a tu pastor o a un buen y confiable hermano o hermana y pide ayuda y supervisión.



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